30 nov 2009

Ö


El amor que invade las calles se cuela hasta los huesos, congelándome. Y no es que sea reacia a él, simplemente debe ser que hoy tengo descolocadas las cajas y está por explotarme la cabeza. Me pinto hoy más sensible que ayer y no me arriesgo a apostar el estado de mañana, seguramente terminaría quemándome. Quizá el mañana calce vendavales pero a mi no habrá quien me eche abajo, atrévanse ustedes a adivinarlo cuando ni una misma intuye a que olerá.

Es inútil avecinar tormentas, si mañana al levantarnos anda lloviendo pillaremos un paragüas y ya está.

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